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EL VINO EN LA ENCRUCIJADA Tráfico puede acabar con el mayor recurso de la agricultura española

nullnullCientos de miles de familias españolas que dependen del cultivo, elaboración y comercio de los vinos viven con inquietud la evolución de los acontecimientos que puedan derivarse de las rigurosas normas aplicadas por la Dirección General de Trafico. De momento el consumo de vinos esta decayendo. Si ya de por si los españoles éramos uno de los países menos consumidores de vino, pese a ser los mayores productores del mundo, los índices de consumo por cápita están bajando a un ritmo muy acelerado, de lo que se resienten sobre todo los restaurantes que ven a sus clientes acompañar con Coca Cola sus mas exquisitos platos y claro está que a una botella de Coca Cola no pueden cargarle los mismos márgenes que a un Ribera del Duero o a cualquier vino con D.O.
Este mismo año se han obtenido excelentes cosechas de vino, tanto en volumen como en calidad, en casi todos los países vitivinícolas de Europa: España, Francia, Italia, Portugal, Alemania, etc. y el consumo se va a reducir, digamos, a la mitad que en años anteriores. ¿Que vamos a hacer con todos esos millones de hectólitros de vino?.
Hasta ahora gran parte de la producción la absorbía la destilación alcohólica pero dudamos que esta industria pueda asumir tantos sobrantes del consumo ya que el alcohol procedente de la destilación víiníca se destina en su mayor parte a la elaboración de holandas para producir brandis y otros espirituosos que, a su vez también se resienten de las disposiciones penalizadoras del consumo de alcohol cuando se ha de conducir.
No es que pretendamos que haya que primar el consumo de vino en detrimento de la seguridad del tráfico pero si que nos asaltan algunas dudas sobre el rigor aplicado con las medidas restrictivas.
En primer lugar nos preguntamos si existe constancia de que un consumo moderado «de vino», (no de alcohol), por una persona que conduce de manera prudente, haya causado mayor número de accidentes que otra totalmente abstemia pero que conduzca de manera mas o menos alocada o ¿deportiva?.
El vino está considerado como alimento incluso a efectos fiscales y por parte de la mayoría de los médicos, especialmente los cardiólogos, como medicamento protector de los órganos cardio-vascualares y otros. ¿Cabe pensar que algunas personas al verse privadas de la protección que el vino les otorga puedan puedan constituir un riesgo aun mayor en las carreteras?
Curiosamente llama la atención que frente al rigor excesivo que se adopta contra un mínimo consumo de alcohol no adopte ninguno contra la velocidad excesiva que creemos que es causa mas frecuente de accidentes graves en las carreteras. Es mas, hemos leido recientemente informaciones sobre la instalación de radares que solo tendrán efectos informativos para los conductores pero no penalizadores aunque se rebasen los límites de velocidad autorizados.
El dilema, salvo que alguien encuentre alguna solución, está planteado entre una seguridad vial conseguida mediante una penalización posiblemente excesiva sobre el consumo de alcohol o la desertización de millones de hectáreas y la pérdida de jornales y beneficios para millones de españoles que viven de la vitivinicultura.

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